La recuperación de la economía española desde el final del estado de alarma se ha quedado rezagada respecto al resto de Europa. A pesar de los buenos datos de vacunación y del control de la pandemia, los datos de PIB siguen muy lejos de los niveles previos a la pandemia y están por debajo del resto de Europa. Uno de los motivos que explica la lentitud de la recuperación es la debilidad del consumo. Las expectativas de una rápida liberación del ahorro embalsado durante los meses más duros de la pandemia se han desvanecido. Esto explica que la recuperación del comercio esté siendo lenta y complicada. A estas alturas de la crisis, todos los países europeos han conseguido recuperar ya el nivel de ventas minoristas existente antes de la pandemia, comparando los datos del mes de octubre con los de octubre de 2019. El único país que todavía no lo ha hecho es España, que sigue todavía un 3% por debajo (datos deflactados para evitar el efecto distorsionador de la subida de precios). El conjunto de la eurozona registra unas ventas minoristas que son ya un 6% superiores a las del año 2019 y en algunos países, como es el caso de Francia, el crecimiento es de doble dígito.
En España, por el contrario, la facturación del comercio minorista siguió lastrada durante el mes de octubre en medio de una coyuntura todavía delicada por la elevada inflación y la incertidumbre económica. De hecho, las ventas del mes fueron un 1% inferiores a las de octubre de 2020. Esto significa que la recuperación del comercio minorista se ha quedado estancada en el último año.
La sorpresa es mayor cuando se analiza la evolución del comercio desde el final del estado de alarma. El volumen de ventas en octubre fue casi el mismo que el de mayo, esto es, no se ha producido ningún avance desde que se acabó el estado de alarma. En estos meses, ha aumentado la facturación del sector servicios gracias a la recuperación del turismo y el ocio, sin embargo, las ventas del comercio minorista siguen estancadas.
Fuente: El Confidencial