Rechazo a la cesta de la compra de Díaz

19
Sep
La ‘cesta básica’, puntilla para el pequeño comercio, que recomienda cómo ahorrar
La ‘cesta básica’, puntilla para el pequeño comercio, que recomienda cómo ahorrar
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El pequeño comercio, un sector que genera puestos de trabajo y seguridad a nuestros barrios, corre riesgo de desaparecer si los políticos les dejan de lado al tomar medidas para paliar la crisis económica, y si su decisión para combatirla es la de limitar los precios de los productos básicos en las grandes superficies. Y mientras las pymes vuelven a ver peligrar su futuro, dan a sus vecinos dos consejos con los que ahorrar unos euros a final de mes.

El primer ingrediente de la receta del ahorro es, según el pequeño comercio, comprar producto de temporada. El segundo ingrediente, evitar el desperdicio.

Luis lleva 45 años fomentando la optimización. «Lleva uno, paga uno y no tiraremos nada», asegura.

Una cesta realmente saludable no siempre es cara. Recuerdan que las grandes superficies no regalan nada y que la calidad se paga.

En Valencia han puesto en marcha una campaña para impulsar ese comercio de proximidad. Un trato más humano que el Ayuntamiento de Sevilla quiere preservar entregando bonos de 20 euros para gastar en todo el pequeño comercio.

Rechazo a la ‘cesta básica’

Por otro lado, los pequeños comercios viven en la incertidumbre y con temor al cierre de negocios. Así ven el escenarioen caso de que se aplique la cesta de productos básicos a precio fijo en grandes supermercados, una medida impulsada por la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

Con la inflación disparada al 10,5% y los elevados precios de luz, gas y materias primas, panaderos como Eduardo creen que esta medida puede suponer “un varapalo para el pequeño comercio”. Ha tenido que pagar 3.000 euros más por la factura de la luz de su negocio este mes, y la harina y el aceite de girasol también se han encarecido. En este escenario, «no podemos competir con las grandes superficies”, indica, y prevé que si la medida sale adelante, muchos comercios tendrán que cerrar.

Daniel es dueño de una pastelería de barrio en León y ha visto cómo la mantequilla, los lácteos, los huevos, el chocolate y el azúcar que necesita para elaborar sus productos se han encarecido un 15%. Con el aumento de costes, cree que esta cesta básica podría provocar la pérdida de clientes y, por tanto, «terminaría de rematarnos».

En concreto, Díaz quiere convencer a los grandes supermercados que venden grandes cantidades para que ofrezcan una cesta con productos básicos a un precio fijo hasta después de estas Navidades. Las grandes cadenas pueden permitirse negociar mejores precios con sus proveedores y seguir manteniendo cierto beneficio, incluso reduciendo el margen por producto. Sin embargo, el pequeño comercio no podría hacer lo mismo porque vende a pequeña escala y necesita un margen más amplio para obtener rentabilidad.

Por tanto, los pequeños negocios no entienden que, por un lado, se anime a la población a consumir en las pequeñas tiendas de barrio y, por otro, se articule un mecanismo que llame a los clientes a comprar en grandes hipermercados. Por ello, muchos profesionales piden que se atiendan a sus necesidades para evitar echar el cierre de sus locales.

La ministra Díaz ha indicado que su propuesta voluntaria, no obligatoria, y se pueden sumar las cadenas que quieran hacerlo. Este lunes, además, ha remarcado que es «perfectamente legal» y respeta la normativa europea y la española, incluida la ley de comercio. Sin embargo, no ha sido bien recibida por parte de la patronal del comercio del país, que ya mostró el pasado viernes su rechazo a esta iniciativa.

“En primer lugar, creemos que la medida de la ministra es ilegal”, nos explica Eduardo Villar, presidente de la Confederación Española de Panadería, Pastelería, Bollería y Afines (Ceoppan), ya que el Tribunal de Competencia prohíbe pactar precios, algo que han hecho constar a la Confederación. Además, aclara que su sector depende del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y que esta cuestión no corresponde al Ministerio de Trabajo y Economía Social dirigido por Díaz.

“Es un varapalo para el pequeño comercio, no podemos competir con las grandes superficies”, ya que, en su caso, su único reclamo es el pan, mientras que en los supermercados la oferta es más variada. Eduardo, que tiene su propio negocio en Logroño, asegura que su mayor problema es seguir pagando el gas y la electricidad, que se han disparado. “Si me suben la harina y el precio de la luz 3.000 euros de un mes para otro, yo tengo un recorrido muy corto”.

A esto se añade el sueldo de sus nueve empleados cualificados, algo que las grandes superficies no necesitan porque cuentan con máquinas, matiza. “No podemos ser competitivos porque con lo que a nosotros nos cuesta elaborar 20 barras, una gran superficie puede sacar 2.000. Es imposible luchar contra eso”, explica. Es él quien asume los costes y no puede trasladarlos al precio final del cliente porque, de hacerlo, se iría a las grandes cadenas.

En esta situación, muchos negocios están cerrando y, aunque cree que el Gobierno “hace lo que puede”, cree que si la medida de Díaz sale adelante muchas panaderías van a tener que cerrar.

Daniel asegura que su negocio depende mucho de los costes energéticos y las materias primas, dos elementos que, según explica, se han encarecido mucho a raíz de la guerra de Ucrania. «Más que reducir gastos, hemos recortado de nuestro margen de beneficios para que el cliente lo note lo menos posible», nos cuenta, aunque señala que el aumento en el precio final no se corresponde con el incremento de costes que tienen que asumir.

Por ello, en un escenario que actualmente ya es difícil para su negocio, pide que la medida de Díaz no salga adelante, ya que «terminaría de rematarnos». Tanto él como Eduardo recuerdan que su trabajo es artesanal y «sale de sus manos», lo que limita su capacidad de producción frente a la maquinaria de grandes cadenas. Por ello, ambos ven imprescindible valorar el esfuerzo de su trabajo y la cualificación de su mano de obra.

Sin embargo, en un escenario de elevada inflación, Eduardo entiende que los hogares no tengan dinero suficiente para comprar en establecimientos con productos “más artesanales y de mayor calidad” que el de las grandes superficies. Partiendo de esta base, cree que si esta medida sale adelante, provocará un ‘efecto llamada’ para comprar productos que él considera de peor calidad.

Fuente: Telecinco / RTVE