Varias guarderías del distrito de Chamartín denuncian los continuos robos en sus alrededores. Al parecer, los delincuentes aprovechan los escasos minutos que los padres tardan en dejar a los pequeños en los distintos centros para desvalijar los vehículos. Según fuentes policiales que ha consultado este medio, en el último mes se han registrado varias denuncias por robos con fuerza en vehículos o por hurtos en su interior en esta zona de la ciudad y ha habido varias detenciones. El último robo ocurrió hace solo un par de semanas, cuando a primera hora de la mañana y después de dejar a su hijo en la Escuela Infantil El Pinar (Caleruega 51), una madre descubrió una de las ventanillas de su coche rota y que su bolso había sido sustraído.
«Esto lleva ocurriendo desde hace tres o cuatro años. Dejan pasar tres o cuatro meses entre uno y otro para que los padres se vuelvan a confiar», dijo Yolanda Burgos, directora de esta misma escuela a LA RAZÓN. Son las propias trabajadoras, las encargadas de advertir a los padres de que se mantengan alerta y tengan precaución con los objetos que dejan en los vehículos cuando acuden a llevar a sus hijos. Este último ocurrió justamente cuando se cumplieron los tres meses del anterior robo a este último y entre los que aprovechan para cambiarse de ubicación o la escuela para llevarlos a cabo, beneficiándose así del alto número de guarderías con las que cuenta el distrito y que ronda la docena.
Según informan desde Policía Municipal, en la mayoría de robos de este tipo los ladrones emplean sensores térmicos que les permiten detectar si en el interior de los vehículos hay baterías como las de los aparatos electrónicos sustraídos. «Lo sorprendente, además de la rapidez es la profesionalidad con lo que lo hacen. Los coches los dejan aparcados a unos cincuenta metros de la escuela y jamás hemos oído ni visto nada. Y romper una ventana debería sonar bastante», apuntó Burgos.
Aunque este tipo de robos se habían detectado con anterioridad en la zona sur de la región, fuentes policiales aseguraron que no se tratan de hechos focalizados en una zona. «No notamos un incremento en estas zonas infantiles. Son hechos puntuales que pueden ocurrir en cualquier zona de Madrid», informó la Jefatura Superior de Policía. En cuanto al perfil del delincuente, apuntaron que se tratan de personas que se preocupan por conocer aquellas zonas donde los vehículos hacen paradas rápidas, en las que pueden llegar a dejarlos mal estacionados e incluso, en ocasiones abiertos. «Se han dado casos de este tipo no solo en guarderías, también en supermercados, gasolineras o bancos», detalló.
Fuente: La Razón