
La inteligencia artificial sigue sin despegar en gran parte del tejido empresarial español. A pesar del creciente interés por esta tecnología, el 45% de las empresas reconoce que no utiliza nunca la IA en su actividad, mientras que solo un 11% afirma emplearla de forma habitual en su operativa diaria.
Así lo refleja el informe Observatorio TeamSystem: IA y Retos 2026, elaborado a partir de una encuesta realizada por Ipsos a 1.200 empresas españolas, entre autónomos, micropymes, pymes y asesorías profesionales.
El estudio muestra que la adopción real de la inteligencia artificial avanza mucho más despacio que el discurso sobre digitalización. Aunque la tecnología se ha convertido en uno de los temas centrales en el debate empresarial, la mayoría de pequeñas empresas aún no la ha integrado en sus procesos cotidianos.
Los datos revelan una brecha clara entre el interés por la IA y su uso efectivo. Mientras el 36% de las empresas afirma utilizarla de forma puntual para tareas concretas, casi la mitad asegura no haberla empleado nunca.
Esta situación contrasta con la percepción que tienen muchas compañías sobre su propio grado de digitalización. El 79% considera que su empresa tiene un nivel de madurez digital medio o alto, lo que sugiere que la digitalización básica ha avanzado, pero la incorporación de tecnologías más sofisticadas sigue siendo limitada.
En la práctica, muy pocas empresas han dado el salto hacia herramientas de inteligencia artificial o automatización. Solo el 14% afirma contar con software específico de IA, un porcentaje que refleja hasta qué punto esta tecnología todavía no forma parte de la infraestructura habitual de muchas pymes.
El informe identifica la falta de conocimientos sobre inteligencia artificial como la principal barrera para su implantación. Un 37% de las empresas señala la falta de formación como el principal motivo que frena la adopción de esta tecnología.
A esta dificultad se suman otros factores que ralentizan su implementación. Un 26% de los encuestados considera que la IA es demasiado compleja desde el punto de vista técnico, mientras que un 25% afirma no encontrar casos de uso claros que justifiquen su adopción.
También influyen obstáculos más prácticos. El 24% menciona la falta de tiempo para implantar nuevas herramientas, un 22% considera que el coste puede ser elevado y un 21% apunta a la resistencia al cambio dentro de las propias organizaciones o entre sus clientes.
En conjunto, estas cifras muestran que la barrera no es tanto tecnológica como cultural y formativa. Muchas empresas reconocen el potencial de la inteligencia artificial, pero todavía no cuentan con los conocimientos necesarios para incorporarla de forma efectiva.
Otra de las conclusiones del estudio es que gran parte de las pequeñas empresas continúa dedicando muchas horas a procesos manuales, especialmente en áreas administrativas.
Según los datos del informe, las compañías emplean una media de 26,3 horas mensuales en tareas manuales de facturación, 32,3 horas en contabilidad y 24,5 horas en la gestión de personal.
Este tipo de tareas, repetitivas y administrativas, es precisamente uno de los ámbitos donde la inteligencia artificial y la automatización podrían generar mayores ganancias de productividad. Sin embargo, la adopción de estas soluciones todavía es limitada.
Aun así, las empresas sí identifican beneficios potenciales claros en la incorporación de nuevas tecnologías. Entre las principales expectativas destacan la reducción del tiempo dedicado a tareas administrativas, la disminución de errores y el ahorro de costes, así como la mejora del servicio al cliente.
El informe también analiza el papel de las asesorías y despachos profesionales en este proceso de transformación digital.
Actualmente, la mayoría de empresas sigue viendo a su asesor principalmente como un gestor administrativo. De hecho, el 49% lo percibe como un tramitador de obligaciones fiscales y administrativas, frente a solo un 5% que lo considera un auténtico “partner digital” capaz de acompañar a la empresa en su transformación tecnológica.
Las propias asesorías reconocen, además, que necesitan reforzar sus capacidades en este ámbito. Un 35% admite que requiere más formación en herramientas digitales para poder liderar la digitalización de sus clientes.
Fuente: El Confidencial Digital